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Venezuela y la Cuántica: Por qué Maracaibo podría ser el Hub que necesitamos

Este mes el pasado 14 de abril, se celebró el Día Mundial de la Cuántica. La fecha no es casual: el 14/4 representa los primeros dígitos de la constante de Planck (4,14 × 10⁻¹⁵ eV), el valor fundamental que define la escala del mundo atómico.

A proposito de este Día Mundial de la Cuántica, me atrevo a plantear algo que muchos considerarán utópico: Venezuela tiene las condiciones para construir su propio camino cuántico. Y Maracaibo, por razones concretas, es el lugar desde donde podría comenzar.

Cuando escribo esta columna, soy consciente del escepticismo que puede provocar hablar de computación cuántica en un país que tiene dificultades cotidianas con la electricidad, el internet y el financiamiento científico. Sin embargo, es precisamente por eso que creo que este debate es urgente. Las revoluciones tecnológicas no esperan a que los países resuelvan primero todos sus problemas. Las oportunidades se aprovechan o se pierden.

Y hay algo que muchos no saben: Venezuela tiene más capital humano cuántico de lo que cree. Un artículo publicado en la Revista Conocimiento Libre y Licenciamiento (CLIC) por investigadores venezolanos planteó ya en 2021 la pregunta directa: ¿Es posible desarrollar computación cuántica en Venezuela? La respuesta de los autores fue afirmativa. El país cuenta con talento calificado, instituciones universitarias y centros de investigación con experiencia en ciencia de alto nivel. Solo falta articulación y voluntad.

El Contexto Global que nadie puede ignorar

El mercado cuántico global llegó a 1.900 millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere los 3.000 millones en 2028, con una tasa de crecimiento anual del 30%. Esto no es una burbuja especulativa: es la transición de la física teórica al despliegue industrial. Japón declaró 2025 como el «primer año de industrialización cuántica». El Reino Unido comprometió 4.500 millones de libras en una década. China lidera el mundo en patentes. Incluso países africanos, con muchos menos recursos que Venezuela, ya están construyendo ecosistemas cuánticos regionales.

Venezuela, en el Índice Global de Innovación 2025, ocupa el puesto 136 entre 139 países. Es un número doloroso, pero no tiene por qué ser permanente. Y la tecnología cuántica, por su naturaleza, ofrece una ventana específica para el tipo de salto que los economistas llaman leapfrogging: saltarse etapas del desarrollo tecnológico convencional para llegar directamente a la frontera del conocimiento.

«Las revoluciones tecnológicas no esperan a que los países resuelvan primero todos sus problemas. Las oportunidades se aprovechan o se pierden.»

¿Por Qué Maracaibo? – Propuesta Estratégica

Maracaibo como sede de un Hub Cuántico Nacional

Una propuesta concreta para la capital del Zulia

Proponer a Maracaibo como sede de un centro cuántico nacional puede sonar atrevido. Pero tiene fundamentos que vale la pena considerar con seriedad.

Maracaibo tiene la Universidad del Zulia (LUZ), una de las instituciones académicas más importantes de Venezuela, con facultades de Ingeniería, Ciencias y Medicina que históricamente han producido investigadores de alto nivel. Tiene una tradición industrial vinculada a la energía — el petróleo — que en el siglo XXI necesita transformarse con urgencia en una tradición tecnológica. Y tiene algo más difícil de cuantificar: una identidad regional fuerte que históricamente ha generado iniciativas propias con recursos propios.

Desafíos reales que no podemos ignorar

  • Infraestructura eléctrica: los computadores cuánticos superconductores requieren temperaturas cercanas al cero absoluto, lo que demanda suministro eléctrico estable y continuo
  • Diáspora científica: muchos de los mejores físicos y matemáticos venezolanos trabajan hoy desde el exterior
  • Financiamiento público: el presupuesto científico venezolano es insuficiente para adquirir hardware cuántico de última generación
  • Conectividad: el acceso a internet de alta velocidad es requisito para computación cuántica en la nube

Oportunidades concretas que existen hoy

  • Acceso cuántico en la nube: IBM Quantum, AWS Braket y Azure Quantum permiten computación cuántica desde cualquier conexión — sin necesidad de hardware local
  • Talento en la diáspora: los venezolanos en el exterior podrían ser puentes de conocimiento, mentores remotos y colaboradores internacionales
  • Modelo académico-industrial: la alianza LUZ + sector energético privado puede generar un ecosistema autosustentable
  • Regalías como fuente de financiamiento: el modelo colombiano (financiar ciencia con regalías del petróleo) es aplicable en Venezuela

Una Hoja de Ruta en Cinco Pasos

No propongo comprar un computador cuántico de 50 millones de dólares. Propongo algo más inteligente: construir el ecosistema humano e institucional que lo haga posible en diez años. Así:

Laboratorio Virtual Cuántico en LUZ (Año 1-2)

Crear en la Universidad del Zulia un laboratorio que use acceso cuántico en la nube (IBM Quantum es gratuito para investigadores). Cero costo en hardware. Se necesitan tres o cuatro profesores con formación en física cuántica y programación Qiskit, que ya existen en Venezuela o pueden ser formados remotamente.

Red de Investigadores Venezolanos en el Exterior (Año 1-3)

Mapear y activar a los venezolanos que trabajan en computación cuántica fuera del país. IBM, Google y universidades europeas tienen físicos venezolanos. Un programa de mentores remotos y co-autoría de papers puede transferir conocimiento sin que nadie tenga que regresar.

Aplicaciones para el Sector Energético (Año 2-4)

Venezuela tiene petróleo y gas. La optimización de yacimientos, la simulación molecular para refinación y la logística de producción son problemas que los algoritmos cuánticos ya empiezan a resolver mejor que los clásicos. Este es el argumento de negocio para involucrar al sector privado energético en el financiamiento.

Alianza con Colombia y Brasil (Año 3-5)

Colombia está construyendo su primer computador cuántico con financiamiento público. Brasil tiene programas avanzados en el INPE y el CBPF. Una alianza trinacional reduciría costos, compartiría infraestructura y daría masa crítica a la comunidad cuántica latinoamericana.

Hub Cuántico Nacional con Sede en Maracaibo (Año 5-10)

Con el ecosistema construido, el financiamiento puede justificarse. Un computador cuántico en formato rack (como los que ya produce AQT en Austria, del tamaño de un servidor convencional) podría instalarse en un data center de LUZ con suministro eléctrico garantizado. El costo, compartido entre Estado, universidades y sector privado, estaría en el orden de los 5-10 millones de dólares — una inversión modesta comparada con cualquier proyecto de infraestructura energética.

¿Es Factible?

La palabra «factible» depende de qué estamos comparando. ¿Es factible que Venezuela tenga mañana el computador cuántico más avanzado del mundo? No. ¿Es factible que en diez años Maracaibo tenga un laboratorio cuántico funcional, conectado a redes latinoamericanas, formando a la próxima generación de científicos y produciendo resultados aplicables a la industria energética local? Absolutamente sí.

La University of Queensland en Australia, Q-CTRL en Sydney, la red de universidades canadienses — todos empezaron exactamente de la misma manera: con un laboratorio pequeño, acceso en la nube y voluntad institucional. Lo que falta en Venezuela no es inteligencia ni recursos naturales. Lo que falta es decisión política y articulación estratégica.

La cuántica no requiere ser rico para entrar. Requiere ser inteligente para elegir dónde y cómo empezar.

Maracaibo tiene petróleo bajo sus pies y talento en sus universidades. En el siglo XXI, el segundo recurso vale más que el primero. Depende de nosotros convertirlo en futuro cuántico.

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